Respecto a la cebada, las variedades que se trabajan con más asiduidad son las variedades malteras. Cebadas que deben cumplir unos parámetros respecto a la capacidad germinativa, humedad, pureza varietal, calibre, etc. Son cebadas que exigen unas condiciones de almacenamiento muy especiales: evitar el uso del apilador al amontonar, forzar la entrada de aire en el almacén, ... Dado que se dispone de aparatos para medir la humedad, la proteína y el peso específico de cada grano, el almacenaje, aparte de por variedades, se realiza en función de los parámetros que proporcionen estos aparatos, siempre dentro de las posibilidades.
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